La Madre: Es fuerte, honrada, decidida y dominante. Su dolor y su odio provienen de la muerte temprana y violenta de su marido y de sus hijos; nunca se lamenta de su propia vejez y vive con naturalidad y alegría la posibilidad de su muerte próxima , ya que considera haber cumplido su ciclo : ha vivido, procreado y llegado a vieja en la plenitud de sus fuerzas. La relación de este personaje con la idea de Madre - Tierra, es evidente: y el ambiente campesino en que se desarrolla la tragedia contribuye a afianzar esta relación.

La Novia: tiene alrededor de 22 años y es muy hermosa. Reúne todas las cualidades femeninas de acuerdo con las pautas del medio: es modosa, trabajadora, amasa su pan y cose sus faldas: acostumbrada a la soledad, vive con su padre a diez leguas de la casa más cercana.

El Novio: buen labrador, trabaja las tierras de su madre y quiere entrañablemente a su prometida. Simple, confiado e ingenuo se ve fatalmente envuelto en el desenlace trágico.

Antagonista: Leonardo: excelente jinete, también joven y fuerte; de pasiones impetuosas, actúa con arrebato.

El Padre: ya anciano, se muestra comprensivo y amante con su única hija tratando de suplir la ausencia de su esposa muerta hace años.

La mujer de Leonardo: es prima de la novia, tiene un hijo pequeño y sufre con dignidad los arranques de su marido.

La Muerte: se la presenta como una mendiga que busca la complicidad de la luna para lograr sus objetivos.

La Luna: aparece encarnada en un leñador de cara empolvada. Esta idea de Lorca de representar físicamente a la luna como un leñador puede vincularse con el tema principal de la tragedia: el leñador, por su oficio, es aquél que siega el ciclo vital, que destruye la obra de la naturaleza. La oscuridad a los amantes y a la luna, al iluminar el terreno a pedido de la muerte, permite que los dos hombres se encuentren y se maten. El leñador, como figura macabra, corta de golpe la simiente, la vida joven.